CONTRALUZ EN EL PÓRTICO DE LA GLORIA
Era el día de Navidad. Al finalizar la misa de una, "algo" me llevó al principio del crucero, al Pórtico de la Gloria. Acababa de leer que se había estrenado un concierto con los recreados instrumentos de los veinticuatro ancianos, tan fielmente labrados por el maestro Mateo y me pudo la coriosidad de verlos. Pero me atrapó la luz. Una luz indefinida, juguetona, acariciadora, envolvía los grupos de Apóstoles y Profetas, que hacía sus túnicas naturales y sus gestos humanos y vivos. Había poca gente, pero aún así dejé que lo abandonaran todos, hasta que estuve solo. No quise traspasar esa portada. "Escuchaba" la música de los ancianos; me "hablaban", como llamándome, los Profetas: ¿rezaba o reía el maestro Mateo ante mi asombro?. Vivía un momento "mágico" y me puse a pintar.