EL ARCO DEL PALACIO
Bajo la Torre del Arzobispo y en los sólidos muros del Palacio de Gelmírez, se abre este paso, único y obligado, desde la zona alta de Santiago al Obradoiro. Desapacible y frío siempre. Una empinada escalera en dos tramos con un descanso central que a veces utilizan un músico callejero, o un pintor tomando notas y, casi siempre, un mendigo. Se escucha una melodía dulce, repetitiva, agradable, yo diría que medieval. Suerte: hoy tenemos músico.