LA AZABACHERÍA
Sus rectas y pesadas formas se ennoblecen al verse coronadas por todas las torres, el ábside y el cimborrio de la catedral. Encerrados en sus covachas los azabacheros -aún hoy- parecen golpear la negra piedra para arrancarle en las más diversas formas, su belleza. La Corticela oculta en su seno su preciosa portada y descansa, recostada, en los sólidos muros de la iglesia mayor.