CUESTA VIEJA
Armonioso y empinado descenso, hoy cortado por dos escalinatas. Desde Laureles ya en la cima, prolongando la acristalada subida de las Ruedas, inicia su caída. Toda ella es una sinfonía de rústicos tejados y balcones que buscan el cobijo del gran templo de San Francisco. El paredón del Seminario, tapizado de hiedras, le acompaña. Aquí era el final del Santiago histórico. Más allá, sólo conventos había.