MERCADO DE SAN FÉLIX
San Félix, con su románica -bellísima- portada, podría haber sido una mágnífica parroquia campesina, cobijada en el dulce verdor de cualqueira de los valles del Ulla. Quiso ser compostelana y hoy acoge, ampara y preside un paisaje singular. Huele a quesos de Arzúa, Mellid, Curtis; a panes, a sabrosas hogazas de pan santiagués; a grelos, nabizas... Se escucha un dulce hablar campesino. El campo, del que huyó, la rodea.