LLUVIA EN LA RÚA DEL VILLAR
Decían: "La lluvia es arte en Compostela", y tenían razón. Cuando las pesadas nubes grisáceas lo envuelven y riegan tenazmente, afloran y reviven las más diversas plantas y los líquenes y musgos de sus piedras adquieren nuevos colores. Pero, sobre todo, nace un nuevo Santiago: el reflejado como una temblorosa aparición, en las grandes y cuidadas losas de sus rúas y plazas.