CASA DEL CABILDO
Canta a "Fonte dos Cabaliños". Espera, sin esperanza, aquellas aguadoras y las sellas de brillantes aros, limpios como el oro. ¿O será acaso el batir de los plateros? ¿O el murmullo de las figuras vivas de Platerías que se eternizan en la piedra? El barroco de la fachada de la Casa del Cabildo se asoma, con los ojos abiertos de asombro, a la historia petrificada, detenida, hora a hora, día a día, a la maravilla románica de Compostela.