PLAZA DE LA QUINTANA
Llueve mansamente en la Plaza de la Quintana. ¿Es lluvia o es niebla que vela pudorosamente las más empinadas torres para que no veamos que tocan a las estrellas? Suenan solemnes las campanas y sus graves notas rebotan una y otra vez en el enrejado, oscuro y pétreo paredón de San pelayo, como se refleja repitiéndose en el brillo mojado de sus losas, la altivez y galanura de la Torre Berenguela. En la Quintana de Mortos se escuchan maitines.