Diálogo con un filósofo

 

¿No sientes su latido?

¿No escuchas su cantar?

¿No te llega su calor cuando hace frío?

¿No lo ves en los ojos de ese niño,

llenos de asombro,

asomados a la vida que acaba de empezar?

 

Yo lo encuentro en todo ser que sufre,

en el que es feliz y sabe consolar;

pero sobre todo lo veo en la Hostia consagrada,

cuando se posa leve, humilde,

silencioso y lleno de ternura,

sobre el blanco corporal;

aun sabiendo que los hombres,

atrapados por las prisas de la vida

no logramos dialogar con el silencio,

no encontramos un tiempo para amar.