Nostalgia

 

¡Cuánta nostalgia siento

de la que fue mi casa,

y ahora es tuya!...

 

Cuánto amor encierran esos muros

cuántas horas de trabajo

de héroes anónimos,

que se fueron muriendo dejándose a jirones

allí la vida,

movidos por un mismo latir de corazones:

el amor a una patria redimida

por la sangre de otros héroes silenciosos

fieles a la fe que poseían.

 

Tendré que acostumbrarme

a compartir las parcelas de cielo y mar

que ya eran mías.

Me parecía que todas las estrellas

que yo contaba,

desde ese balcón al mar que yo tenía,

me las han arrebatado bruscamente,

aprovechando mi ausencia y mi vigía.

 

Ancho es el mar, más ancho el cielo;

todavía quedan espumas y luceros que guardar

en este rincón que oculta el alma mía.