Exposición solemne

 

Arráncame el velo que empaña mis ojos;

descorre el cerrojo de mi corazón.

Disipa la niebla que hay en mi alma,

quiero contagiarme de un poco de amor.

 

Al verte arropado por tanta hermosura,

al ver que aun hay almas que saben amar,

me siento pequeña,

y solo te pido,

que en un rinconcito me pueda quedar.

 

Guardaré silencio,

me quedaré inmóvil,

aquí, entre las flores que adornan tú altar;

las voces del viento te irán repitiendo

esto que mi alma no acierta a expresar.

 

La tarde se muere y avanza la noche.

Ya todo se duerme

despacio y en paz.

Yo sólo deseo que nazca la aurora

y que un nuevo día te pueda entregar.