Ausencia

 

Cerraron tus ojos un coro de ángeles,

en alas del viento tu alma voló

hacia otras regiones cuajadas de estrellas

donde, a la mañana, la despierta el sol.

 

Te fuiste despacio, sin hacer ruido,

cerraste la puerta queriendo evitar

el dolor de ausencia que todos sentimos,

dejando tan solo tus ansias de amar.

 

Reposa tranquila en tu nuevo lecho,

no hay en él angustia, ni asoma el dolor,

donde los luceros juegan con la luna:

¡Allí, se descubre el rostro de Dios!